Marzo 2012

Aunque mi primer deseo es la formación y la transmisión, no dejo de pasar consulta a personas que me llaman desorientadas, tal y como yo lo estuve también en su día. Admiro profundamente a las personas que vienen a pedir apoyo profesional. Hay un paso importante y es el reconocimiento de que se necesita apoyo, ayuda.

Fué en el año 1994 que conocí el eneagrama por primera vez y desde entonces no he podido dejar de estudiar, de investigar, de leer y de observar.

Toda propuesta va ligada a la experiencia y resultados obtenidos por el facilitador (ojalá sea así siempre) ya que la mera lectura de libros e interés científico en las propuestas de psicoterapia son la base, pero desde mi punto de vista faltaría la sabiduría que da la experiencia y esa es la clave para que uno se anime a ofrecerlo.